Cómo elegir una proteína en polvo

Casi todo el mundo elige la proteína por el precio del bote, y el precio del bote es el dato menos informativo de la etiqueta. Estas son las cuatro decisiones reales, en el orden en que importan.

1. El coste por gramo de proteína, no por bote

Es la única comparación honesta y se hace en diez segundos: divide el precio entre los gramos de proteína totales del envase. Los gramos totales son raciones por envase × gramos de proteína por ración, y las dos cifras están en el panel.

Dos botes al mismo precio pueden llevar el doble de proteína uno que otro, porque el peso del envase incluye cacao, aromas, espesantes y azúcar. La báscula pesa el polvo; tú pagas por la proteína.

2. Concentrado, aislado o vegetal

La diferencia entre los dos primeros es cuánto se ha filtrado el suero:

  • Concentrado. Menos filtrado, así que lleva algo más de grasa y de lactosa y algo menos de proteína por gramo de polvo. Es el más barato y, si la lactosa no te da problemas, es una elección perfectamente razonable.
  • Aislado. Más filtrado: más proteína por gramo y muy poca lactosa. Cuesta más. Tiene sentido si te sienta mal el concentrado o si cuentas los macros con precisión.
  • Vegetal. Guisante, haba, arroz o mezclas. La razón para elegirla no es que sea «mejor»: es que no lleva lácteos. Conviene que el perfil de aminoácidos esenciales esté completo, y eso lo consiguen las mezclas mejor que una sola fuente.

Para casi todo el mundo, la diferencia práctica entre las tres es pequeña al lado de llegar a la proteína total del día, que es lo que de verdad mueve la aguja.

3. Las dos trampas de la etiqueta

La mezcla sin cantidades

Si la etiqueta lista una «mezcla patentada» con ocho ingredientes y una sola cifra al final, no puedes saber cuánto hay de cada uno. Ese es exactamente el motivo por el que se presenta así. La regla es simple: si no puedes comparar dos productos con lo que dice la etiqueta, la etiqueta está haciendo su trabajo y tú no puedes hacer el tuyo.

El relleno con aminoácidos sueltos

La cantidad de proteína declarada se calcula, en la práctica, a partir del nitrógeno. Aminoácidos baratos como la glicina o la taurina aportan nitrógeno sin aportar una proteína completa, así que añadirlos sube la cifra del panel sin subir lo que le sirve al músculo.

Cómo detectarlo: mira la lista de ingredientes. Si aparecen aminoácidos sueltos antes o justo después de la fuente proteica, y el producto es llamativamente barato por gramo, desconfía. Una proteína honesta empieza su lista por la proteína.

4. Lo que no debería influir en la decisión

  • El sabor de la foto. Cambia entre lotes y no dice nada del contenido.
  • «Sin azúcar». Suele significar edulcorado con otra cosa. Legítimo, pero no es un dato de calidad.
  • Las promesas del envase. Un complemento alimenticio no pasa por autorización previa antes de venderse, así que lo que promete el bote no lo ha validado nadie. Está desarrollado en qué suplementos tienen evidencia y cuáles no.

La comprobación de treinta segundos

  1. Gramos de proteína por ración ÷ gramos de polvo por ración. Por encima de 0,7 es un producto denso; por debajo de 0,6, estás comprando bastante relleno.
  2. Precio ÷ gramos de proteína del envase. Ese es el número que compara.
  3. Primera línea de la lista de ingredientes: ¿es la proteína?
  4. ¿Hay alguna «mezcla patentada» sin cantidades? Si la hay, siguiente producto.

Con eso se descarta la mayor parte del mercado sin leer una sola reseña. Las que hay en esta tienda declaran los gramos por toma y la lista completa de ingredientes en la ficha, que es lo que hace falta para hacer esta cuenta.

De dónde sale cada cifra

  • Las reglas del panel de información nutricional, la lista de ingredientes por orden de peso y el régimen de los complementos alimenticios —sin autorización previa a la venta— los publica la autoridad federal de alimentos y medicamentos.
  • El cálculo de proteína a partir del nitrógeno es el método analítico recogido en la propia norma de etiquetado.

Los organismos del Gobierno de los Estados Unidos publican en abierto y sus obras no están sujetas a derechos de autor conforme al 17 U.S.C. § 105. Las cifras se pueden comprobar una por una; la redacción de este artículo es trabajo propio.

Esto es un resumen. El reparto de la proteína por comidas, las tablas de contenido por alimento y cómo encaja con el resto del día están desarrollados entero. Está en el Códice de la Mesa, un PDF de 78 páginas en español, inglés y francés.

Publicado por VILLUMINATIONS. Este texto es informativo y no sustituye la atención de un profesional sanitario colegiado.

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